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La ruleta no le gana, usted pierde.
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La ruleta no lo va a buscar para que usted gane o pierda, usted va solo.
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La ruleta no lo obliga a perder determinada cantidad de dinero ni lo retiene o lo "expulsa cuando v a ganando".
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La ruleta no tiene memoria.
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La ruleta no tiene sentimientos. No reconoce si usted quiere ganar o inconscientemente lo que busca es perder. Tampoco percibe sus necesidades de dinero.
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La ruleta no responde a conjuros ni a rituales humanos.
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La ruleta tiene reglas que se deben respetar.
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La ruleta únicamente responde al jugador, sea ganándole o haciendo perder al casino
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La ruleta ofrece muchos métodos de juego, o sea, caminos para ganar determinadas sumas.
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La ruleta no se engaña a sí misma como lo puede hacer usted.
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La ruleta no opera en contra suya, simplemente está en el juego conforme a las reglas del casino y a las distintas formas que usted puede plantear el desafío. Es decir, jugar a pleno, a chance, o las distintas variables.
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La ruleta no le hace sentir emociones, usted es el que va a buscarlas y las encuentra en forma negativa cuando pierde y positiva cuando gana.
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La ruleta no se ofende cuando usted la insulta y ni se inmuta cuando le agradece.
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La participación de usted ante los 37 números se da en un marco estadístico y nada más que esto.
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La ruleta le ofrece variables en la que usted está en ventaja para ganarle.
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Sólo la conducta del jugador profesional le gana a la ruleta.
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Jamás piense en ganarse el casino.
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Siempre vaya a jugar acompañado por alguien que con los mismos conocimientos.
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Estipule lo mínimo que desea ganar.
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Lleve siempre únicamente lo mínimo para jugar. No vuelva a buscar dinero y seguir jugando cuando pierda. Recién regrese al otro día o si va una vez por semana, respete esta periodicidad.
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Usted debe determinar; si va a ganar, salir con el mismo dinero o perder. Usted el único que decide. Nadie decide por usted.
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Si su conducta es compulsiva, es decir no responde a su método, jamás se dedique al juego.
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Si su conducta es equilibrada lo llevará a vivir del juego y usted se habrá convertido en un profesional.
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El profesional no vive en el casino, vive del casino. Sólo está lo suficiente, que se prolonga si va ganando.
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El azar al igual que lo divino no está dentro de la lógica que conocemos.
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Recuerde que usted no es mago.
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Relájese y disfrute, si va tenso y angustiado no vaya.
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Cuando haya ganado siempre deje un fondo de reserva y siempre piense que esta ganancia no es del casino, sino suya y no la dilapide.